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lunes, 5 de mayo de 2014

Olvidame ágil, olvidame pronto,
antes que mi cuerpo te enrede,
que tus pies ya no te empujen.
Olvidame en el espacio entre tus dedos
Ovidame fácil,
antes que los hombres me callen y los huesos duelan.
Olvidame en tu hastío, en tus andanzas
y en las tardes aburridas.
Olvidame en las calles que no fueron,
en las pieles que no tocamos.
Olvida mi peso en tus hombros.
Olvida mis manos,
mi espalda rota,
mis dedos fríos,
mis ojos grandes,
olvida mi voz callada,
mis brazos torpes,
mis labios secos
y déjame libre cuando me veas inquieta...
me veas ansiosa.

2 comentarios:

  1. "Olvidame en las calles que no fueron,
    en las pieles que no tocamos.
    Olvida mi peso en tus hombros.
    Olvida mis manos,
    mi espalda rota,
    mis dedos fríos,
    mis ojos grandes,
    olvida mi voz callada.."

    Qué preciosidad.
    No sé en qué o en quién se inspira usted y acaso tampoco importe.
    Lo cierto es que las musas han invadido su territorio más íntimo. Y cómo.

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