A veces decaigo, la inspiración se va por largos tiempos,
Y pareciera que ya no desprendo mi ser.
Luego vuelve como un tornado,
Azotando y creando días nuevos.
Se vuelve lo viejo nuevo, y vuelvo a creer...
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viernes, 13 de noviembre de 2015
martes, 23 de junio de 2015
Suculents
Qué se puede hacer cuando estas solo en el desierto,
El viento en la noche te desoja,
Y no hay luces a los lejos,
Ni mañanas muy distintas.
Qué se puede hacer cuando el desierto esta solo,
Y las mañanas abaten cuando el sol ya no es amigo,
Cuando no hay agua para empezar de nuevo,
y la sed es costumbre en la tierra.
Qué se puede hacer cuando enemigos salvajes visitan,
y no hay manos que sentir, ni piel que extrañar.
Qué se puede hacer más que tener piel agresiva,
Que ahuyente el olvido, que duela a la vista,
Revestirse de espinas para ser combativo,
En un desierto violento,
Donde no hay hermanos para aprender
A defender la tierra, con las manos,
Esperando a uno que vuelva a caer,
Y se escurra, para que vuelva el sol al desierto solitario,
Y se vuelvan las espinas nuevos días,
Y produzca el agua nueva noche,
Para seguir cegando las luces a los lejos,
Que podre ver en esas tardes, cuando caen las espinas.
El viento en la noche te desoja,
Y no hay luces a los lejos,
Ni mañanas muy distintas.
Qué se puede hacer cuando el desierto esta solo,
Y las mañanas abaten cuando el sol ya no es amigo,
Cuando no hay agua para empezar de nuevo,
y la sed es costumbre en la tierra.
Qué se puede hacer cuando enemigos salvajes visitan,
y no hay manos que sentir, ni piel que extrañar.
Qué se puede hacer más que tener piel agresiva,
Que ahuyente el olvido, que duela a la vista,
Revestirse de espinas para ser combativo,
En un desierto violento,
Donde no hay hermanos para aprender
A defender la tierra, con las manos,
Esperando a uno que vuelva a caer,
Y se escurra, para que vuelva el sol al desierto solitario,
Y se vuelvan las espinas nuevos días,
Y produzca el agua nueva noche,
Para seguir cegando las luces a los lejos,
Que podre ver en esas tardes, cuando caen las espinas.
miércoles, 15 de abril de 2015
Post Ignem
No se espera lluvia en el verano,
Ni que tu piel me queme cuando eres frío,
No se espera ver en la noche,
Ni que tu canto llegara a mi pecho en hielo.
El mejor verano es el que no se espera.
No se esperan luces atenúes
Cuando la noche es hostil.
Qué placentera fue la espera
Si al final de la tarde tus manos se cruzarían con las mías.
Qué es la espera si ahora podemos bailar por las mañanas,
Qué es la oscuridad si en la noche tus raíces se enredan en mis huesos.
Ahora tu boca me amarra,
Y tu voz áspera calma la ira
Mis manos son rasas en tu cuello
y las tuyas queman en mi espalda.
No puede salir del papel lo que agita el alma,
Pero mi alma es un desastre natural en la tuya.
Con tus brazos las aves cantan fuerte,
Con tu alma el mar es reposo,
Con tu alma no hay desapego,
Con tu alma el día es lozano.
Tu cuerpo es el fuego que no acaba,
Donde podemos ser sin hablar,
Donde tus ojos me gritan,
Donde tus manos me constriñen,
Donde te entrego mis piedras,
Donde lo escaso se vuelve abundante,
Donde mi olor se queda,
Donde el día perdura,
Donde somos el verbo,
Donde soy.
No se olvidan los veranos cuando pasan,
Así no se olvidarán los arboles que nos vieron,
Ni del fuego que hubo entre tus dedos.
Ni de las mañanas arduas, tan arduas.
Ni que tu piel me queme cuando eres frío,
No se espera ver en la noche,
Ni que tu canto llegara a mi pecho en hielo.
El mejor verano es el que no se espera.
No se esperan luces atenúes
Cuando la noche es hostil.
Qué placentera fue la espera
Si al final de la tarde tus manos se cruzarían con las mías.
Qué es la espera si ahora podemos bailar por las mañanas,
Qué es la oscuridad si en la noche tus raíces se enredan en mis huesos.
Ahora tu boca me amarra,
Y tu voz áspera calma la ira
Mis manos son rasas en tu cuello
y las tuyas queman en mi espalda.
No puede salir del papel lo que agita el alma,
Pero mi alma es un desastre natural en la tuya.
Con tus brazos las aves cantan fuerte,
Con tu alma el mar es reposo,
Con tu alma no hay desapego,
Con tu alma el día es lozano.
Tu cuerpo es el fuego que no acaba,
Donde podemos ser sin hablar,
Donde tus ojos me gritan,
Donde tus manos me constriñen,
Donde te entrego mis piedras,
Donde lo escaso se vuelve abundante,
Donde mi olor se queda,
Donde el día perdura,
Donde somos el verbo,
Donde soy.
No se olvidan los veranos cuando pasan,
Así no se olvidarán los arboles que nos vieron,
Ni del fuego que hubo entre tus dedos.
Ni de las mañanas arduas, tan arduas.
lunes, 23 de marzo de 2015
Tu ausencia en el aire.
Tu ausencia está en el aire,
En la copa de los árboles, en el frío.
Tu ausencia está en la tarde,
Y las mañanas ya no son tan bonitas como cuando me amarrabas.
Ya no recuerdo la silueta encantadora, ni tus manos torpes.
Y mi boca ya no parece delicada sin tus labios toscos.
Tu ausencia esta en las ramas,
Y en las que no alcanzaron a atarte.
Las noches son hostiles sin tus apologías, tan hostiles.
Ya no hay baile por las mañanas, perdiste.
Aun no sé si tú perdiste o yo me quedo con las ganas,
Pero tu canto ya no lo oigo.
Mi piel ya no parece suave sin tus yemas ásperas.
Tu ausencia está en el aire,
En la cama fría
En la calle donde no pasas,
En la sombra que falta,
Tu ausencia esta en los pechos donde ya no yaces,
En la música rota,
Tu ausencia esta en mi luto, y en el que escondes,
Tu ausencia esta en el aire.
En la copa de los árboles, en el frío.
Tu ausencia está en la tarde,
Y las mañanas ya no son tan bonitas como cuando me amarrabas.
Ya no recuerdo la silueta encantadora, ni tus manos torpes.
Y mi boca ya no parece delicada sin tus labios toscos.
Tu ausencia esta en las ramas,
Y en las que no alcanzaron a atarte.
Las noches son hostiles sin tus apologías, tan hostiles.
Ya no hay baile por las mañanas, perdiste.
Aun no sé si tú perdiste o yo me quedo con las ganas,
Pero tu canto ya no lo oigo.
Mi piel ya no parece suave sin tus yemas ásperas.
Tu ausencia está en el aire,
En la cama fría
En la calle donde no pasas,
En la sombra que falta,
Tu ausencia esta en los pechos donde ya no yaces,
En la música rota,
Tu ausencia esta en mi luto, y en el que escondes,
Tu ausencia esta en el aire.
jueves, 15 de enero de 2015
Superius
La
memoria es traición hoy,
Cuando mi cabeza se divide,
Entre lo real y lo que había antes de ayer,
No puedo ver limpia tu imagen, ahora que todo está velado,
No puedes mostrarme este presente tan negro, tan negro.
Después de los veranos donde ser libre era tan simple,
Donde pasábamos el tiempo regocijándonos por estar,
Y nuestra piel era lozana,
Y tus ojos brillaban, como el reflejo de los ríos.
Donde pasamos tantas tardes, con las cabezas tan arriba, tan arriba.
Todo se fue tan arriba, que la tierra pereció,
No se donde se fue tu mente, y trato de encontrarla,
En las piedras que botaste, en la sombra que no volvió,
En el aire que nos tocó y hoy se muestra hostil,
En la pared que nos separó,
En tu ser inefable.
Para qué fue tu ser tan prodigioso,
Si el final era volar tan arriba,
Si solo quedaría tu ser en nuestras cabezas.
Dividiendo esta realidad.
Para qué mostrar las montañas,
Si todo quedaría tan llano.
Para qué alimentaste nuestras carnes,
Si todo terminaría en hambre.
Para qué tantos veranos milagrosos,
si en los inviernos solo hay nostalgia.
Ya que dejaste tanto, trata de mostrar tu ser,
En una de estas tardes...
Donde busco tu mente en las cabezas de los demás,
Y me encuentro con que la tuya se fue tan arriba, tan arriba.
Cuando mi cabeza se divide,
Entre lo real y lo que había antes de ayer,
No puedo ver limpia tu imagen, ahora que todo está velado,
No puedes mostrarme este presente tan negro, tan negro.
Después de los veranos donde ser libre era tan simple,
Donde pasábamos el tiempo regocijándonos por estar,
Y nuestra piel era lozana,
Y tus ojos brillaban, como el reflejo de los ríos.
Donde pasamos tantas tardes, con las cabezas tan arriba, tan arriba.
Todo se fue tan arriba, que la tierra pereció,
No se donde se fue tu mente, y trato de encontrarla,
En las piedras que botaste, en la sombra que no volvió,
En el aire que nos tocó y hoy se muestra hostil,
En la pared que nos separó,
En tu ser inefable.
Para qué fue tu ser tan prodigioso,
Si el final era volar tan arriba,
Si solo quedaría tu ser en nuestras cabezas.
Dividiendo esta realidad.
Para qué mostrar las montañas,
Si todo quedaría tan llano.
Para qué alimentaste nuestras carnes,
Si todo terminaría en hambre.
Para qué tantos veranos milagrosos,
si en los inviernos solo hay nostalgia.
Ya que dejaste tanto, trata de mostrar tu ser,
En una de estas tardes...
Donde busco tu mente en las cabezas de los demás,
Y me encuentro con que la tuya se fue tan arriba, tan arriba.
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